ABRIL 19 CURSO 301. LENGUA CASTELLANA

 

ABRIL 19 CURSO 301.

CONCIENCIA DEL CUERPO: GIMNASIA BÁSICA

TEMA: GIMNASIA BÁSICA

OBJETIVO: Realizar un practica física que ayude a fortalecer la conciencia de nuestro cuerpo

ACTIVIDAD 1. Con tu acompañante mira el vídeo y realiza los ejercicios no olvides siempre hacer los ejercicios en compañía de un adulto de tu familia que te oriente. Envía las evidencias.


https://youtu.be/L9EwPiaRk-E

ASIGNATURA LENGUA CASTELLANA

TEMA: LEO E INTERPRETO

OBJETIVO: Introducir al niño en las habilidades de interpretación textual

La interpretación consiste en encontrar el sentido de un texto o evento y expresar de forma oral o escrita.

ACTIVIDAD 1. Lee el cuento una vez en silencio, luego léelo dos veces en voz alta a tu acompañante y desarrolla en el cuaderno de español la actividad (No copies el cuento en el cuaderno solo los las preguntas fecha y tema)

Chorlitos en la cabeza

Saúl Schkolnik

Robertito no era un niño muy limpio que digamos. Y la verdad es que, como sus padres siempre estaban muy ocupados en cosas importantes, cada día su mamá, al salir apurada a su trabajo en la Junta Nacional de Niños Desvalidos, le recordaba: —¡Robertito! Báñate tú solito, ya eres grande y puedes hacerlo. ¡Ah! Y no te olvides de lavarte muy bien la cabeza. —Sí, mamá —respondía el niño. Entonces entraba al baño y echaba a correr el agua de la ducha, mojando el piso y la toalla para que pareciera que se había bañado. Su papá, mientras tanto, tomaba el desayuno leyendo su periódico preferido. A veces escuchaba —y otras no— correr el agua de la ducha. Y cuando por la noche la mamá de Robertito le preguntaba: —¿Se bañó el niño, Godofredo? El papá asentía con un movimiento de cabeza, pues estaba muy ocupado mirando las importantes noticias en la televisión. Y la mamá se quedaba tranquila. Otras veces era el papá quien, al salir a su trabajo en la Comisión Pro Defensa de la Naturaleza, le decía: —Robertito, báñate y acuérdate de lavarte muy bien la cabeza. desvalidos: desprotegidos. asentía: afirmaba. comisión: grupo de personas a cargo de un asunto. 18 Unidad 1 • Un abrazo a la infancia Leo e imagino Su mamá, entre tanto, terminaba de arreglarse. A veces escuchaba —y otras no— correr el agua de la ducha. Y cuando por la noche el papá le preguntaba: —¿Se bañó el niño, Estefanía? La mamá asentía con un movimiento de cabeza pensando en ¡vaya a saber qué problema de su oficina! Entonces el papá se quedaba tranquilo. Y como nadie se aseguraba de que Robertito se hubiera bañado verdaderamente, ¿para qué hacerlo? Así las cosas, cada día se iba acumulando más polvo sobre su cabeza; pelusas, semillas, basuritas y cualquier cosa que cayera sobre su pelo negro enrulado ya no volvía a salir de ahí nunca más. En verdad, a Robertito le pesaba un poco la cabeza, pero no era como para preocuparse. Un día, sin embargo, las cosas comenzaron a complicarse, pues esa mañana, cuando abrió el agua de la ducha, algunas gotas mojaron el polvo que había sobre su cabeza y la semilla empezó a germinar. Echó raíces, un tallo, hojas… Y poco a poco un arbolito empezó a crecer sobre la cabeza del niño. Por supuesto que ni la mamá ni el papá de Robertito se dieron cuenta de aquello. Y menos de los dos chorlitos que llegaron allí en busca de un lugar donde hacer su nido. La verdad es que a Robertito le pesaba cada vez más la cabeza, pero no tanto como para preocuparse. Y llegó la primavera… La chorlito hembra puso tres pequeños huevos en su nido. Y no mucho tiempo después, tres hermosos polluelos piaban felices en el nido construido entre las ramas del arbusto que Robertito tenía sobre su cabeza. enrulado: crespo, con rulos. germinar: brotar. ¿Qué actitud tenían la mamá y el papá de Robertito hacia su hijo? Lenguaje y Comunicación 3º básico 19 Unidad 1Pero como su papá y mamá estaban demasiado ocupados en la Comisión Pro Defensa de la Naturaleza y en la Junta Nacional de Niños Desvalidos, no se enteraron de lo que estaba pasando sobre la cabeza de su hijo. Hasta que una noche, en medio de la oscuridad, se oyó un… —¡Pío, pío, pío! La madre de Robertito despertó. —¡Godofredo!, ¡Godofredo! Escucha… —¿Qué pasa mujer? —Oigo ruidos extraños en la casa. ¿Por qué no vas a ver lo que sucede? —¡Bah! No es nada. Yo no oigo nada. —Oigo ruidos en el dormitorio del niño. —Estás soñando, Estefanía. Vuelve a dormirte mejor. Pero en ese momento se oyó un… —¡Pío, pío, pío! —¿Oíste? —Sí, está bien. Iré a ver —aceptó el padre; y levantándose bastante a desganas fue a la pieza de Robertito y encendió la luz. El niño, perturbado, se despertó y se sentó en la cama. —¡Ouch! —exclamó el papá al ver lo que estaba viendo—. ¡Estefanía, Estefanía, ven rápido! La señora se levantó y corrió a la pieza del niño. —¡Auch! —no pudo menos que gritar al ver a Robertito sentado en la cama con cara de sueño, y con un árbol florido sobre su cabeza. Y entre sus ramas, un nido en el que tres pequeños chorlitos piaban hambrientos: —¡Pío, pío, pío! —¡Horror! —se escandalizó la mamá que hacía mucho, mucho tiempo que no miraba con detención a su hijo—. Robertito tiene chorlitos en la cabeza. ¡Horror! perturbado: confundido. ¿Qué crees que estaba pasando?, ¿quién emitía esos sonidos? 20 Unidad 1 • Un abrazo a la infancia Leo e imagino —¡Pero esto es espantoso! —se alarmó Godofredo, que casi por primera vez veía realmente al niño—. ¿Cómo es que nadie se dio cuenta de esto a tiempo? —Un doctor. ¡Hay que llamar a un doctor de inmediato! Y llamaron a un médico de cabellera. Pero este, después de comprobar que Robertito gozaba de excelente salud, se retiró diciendo: —Lo siento, pero nada puedo hacer. Luego llamaron a un ingeniero foresta-cabezal; y después a un cirujano de pelo y a un peluquero y a un leñador y a un ornitólogo y a… Pero todos movieron la cabeza y dijeron: —Lo siento, pero nada podemos hacer. Entonces, ¡no me lo van a creer! A Robertito mismo, a quien con el árbol y los tres chorlitos ya era demasiado lo que le pesaba la cabeza, se le ocurrió la solución. Fue al baño, se mojó bien mojada la cabeza para soltar las raíces del arbusto, con sumo cuidado lo sacó de arriba de su cabeza y lo fue a plantar en el patio de la casa mientras los tres pequeños chorlitos continuaban piando felices. —¡Pío, pío, pío!

Cuento tomado de: Schkolnik, S. (1993). En Cuentos de los derechos del niño. Santiago: Zig-Zag.

 

Después de leer el cuento Desarrolla las actividades en tu cuaderno según corresponda.

1.1. Cuenta con tus palabras qué hacía Robertito cuando sus padres le pedían que se bañara y se iban a trabajar.

1.2. Visualiza qué le pasó a causa de eso. Dibújalo eso que imaginas o piensas en el cuaderno.

1.3. Lee la siguiente lista de acciones del cuento. Numéralas según el orden en que ocurren en el cuento y dibújalas. Recuerda aplicar la estrategia de visualizar.

______Un árbol comienza a crecer en la cabeza de Robertito.

______Robertito echa a correr el agua de la ducha para que sus padres crean que se baña.

______Robertito se moja la cabeza para soltar las raíces del arbusto.

______La madre despierta porque escucha ruido en medio de la noche.

1.1. Encierra las características que describen a Robertito:

 

 de mal genio                 sucio              mentiroso                  alegre

 

 

LEE, el siguiente derecho de los niños: Los niños y las niñas necesitan amor y comprensión para poder desarrollarse en forma plena y armónica. Siempre que sea posible, deberán crecer al cuidado y bajo la responsabilidad de sus padres, en un ambiente de afecto y seguridad.

 

1.2. Comenta y responde por escrito en tu cuaderno:

a. ¿Cree que los papás de Robertito respetaban este derecho?, ¿por qué?

b. ¿Qué acciones de los adultos indicarían que respetan este derecho de los niños? Escribe dos.

ACTIVIDAD 2. En el cuaderno ilustra a todo color el cuento.

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